Después de un mes me di cuenta que el otoño estaba sobre mi ropa, en esta tos que no me deja respirar profundo, en la canción de lucio mantel que en mis oidos hacia giros con olor a pasado de época, de aca para atras, hace cuatro años cuando yo era el otoño, cuando era mas chica y hacia las cosas mal. Tiene razón (pensé) es verdad que cuando llega el otoño nunca pierde tiempo en avisar que llegó y es una invación.

Es una plaga en tu vereda de los poemas que no escribís, en tu pelo que se cae, en tu nariz que se esconde detrás de la polera que te pusiste después de un mucho de tiempo. El otoño cruje, todos lo sabemos, también crujen las zapatillas que te salvan del desliz que te provoca la humedad en la ciudad, no es nada nuevo lo que vengo a decir, por qué debería decir lo nuevo yo?

para nuevo está el próximo minuto o el próximo espacio vacio. No este, ni este otro, yo digo ese espacio entre la anteúltima y la última palabra, antes de escribirla.